Cuentos chirundos (Sin ánimo de ofender), de Clara Nava
- Antonio Zarate
- 28 mar
- 2 Min. de lectura

¿Todavía existirá la costumbre de enviar postales? Recuerdo alguna de Juquila y a mis amigos señalando con el índice algún punto para presumir que su casa aparecía en la fotografía. No sabíamos que esas imágenes, que mostraban casas sencillas y caminos de tierra más allá del templo, contenían también eso que llaman contexto: pobreza, fe.
Eso es lo que nos entrega Clara Nava, un puñado de postales con olores y sabores en las que se puede observar desde muy cerca esa parte de la Costa oaxaqueña en la que habita.
El libro fue editado en 2015. Me gusta repetir que los libros no envejecen, se añejan. La portada de Ernesto J. Torres podría remitirnos, en un primer instante, a Zipolite, a la mera desnudez del cuerpo que siempre llamará la atención y alertará el morbo, pero pronto se convierte en el reflejo del contenido, de la desnudez de los personajes, que no se andan con sutilezas para no ofender.
La autora —lo demuestra en cada cuento— es conocedora de esta tierra, sus costumbres, sus oficios, sus paisajes. “Me parecía ver lo que iba leyendo”, es el comentario que el escritor suele recibir cuando alcanza estos niveles. Y es que aquí es nítida casa escena y cada escenario: el mar, el mercado. Vemos con claridad al que se tapa con una cobija chimeca y el descalabro de las aves con un mazo.
Los personajes no se quedan en lo pintoresco ni idealizan la pobreza en pro de “lo bonito”. Son esposas abandonadas, mujeres que seducen a hombres ajenos, niños que pescan en los árboles. Gente del pueblo: léperos pero conservadores; libertinos pero con conciencia de causa.
El sentido del humor aparece espontáneo, natural, sin chistes elaborados.
Y sí, se asoma a veces el juicio moral, pero entendido desde el pensamiento colectivo, desde los valores y principios que se cimentaron con los años y que pudieran sonar contradictorios con los nuevos tiempos, pero es —supongo— parte de eso que llaman idiosincrasia. Un ejemplo de esto es el cuento “Macaria Marín: la gran señora”, la historia de una mujer que siempre ha disfrutado de ser la amante.
En resumen, “Cuentos chirundos” es una colección de historias con narradores y personajes deslenguados, políticamente incorrectos. Desnudos, sin pudor, e inconscientes de ser parte de una postal y de un contexto.
*Clara Nava es originaria de Ocotlán, Oaxaca, y radica en Puerto Escondido. Ha publicado “Construir consensos: indígenas, mestizos y afrodescendientes de la Costa de Oaxaca”, en “Trabajo colectivo en el siglo XXI” (INAH); “Apuntes sobre la pobreza en México”, en Decir y hacer: aportes antropológicos (UAM), entre otros.








Comentarios